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Análisis IA

Apple Music va a etiquetar la IA, y le pide a la industria que se autodenuncie

Apple exigirá etiquetas «Made With AI» este año. Su vicepresidente admitió que ya tiene detección propia, pero la declaración la dejan en manos de los sellos.

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Un sello de caucho de madera junto a una fila de fundas de disco en blanco, una de ellas ya marcada con tinta, y una lupa apartada sin usar

El 20 de agosto Apple Music le envió un correo a sus socios de la industria, obtenido por Billboard y por The Hollywood Reporter, anunciando una etiqueta visible: “Made With AI”. Aparecerá antes de que termine el año, sin fecha más precisa, sobre todo contenido marcado como “generado materialmente usando IA”.

Suena a la respuesta que la industria venía pidiendo. Y lo es, en parte. Pero el correo también deja ver quién carga con el trabajo de decidir qué se etiqueta, y no es Apple.

De opcional a obligatorio en cinco meses

En marzo Apple presentó los AI Transparency Tags, un sistema para que los creadores declararan el uso de inteligencia artificial en cuatro categorías: portada, pista, composición y video musical. En ese momento la compañía dijo dos cosas con claridad. Que los tags eran opcionales. Y que se remitiría al criterio del proveedor de contenido para determinar qué califica como generado por IA.

El correo del 20 de agosto cambia la primera. Los tags ahora se exigen “en cualquier caso en que se haya usado IA para crear una porción material del contenido, incluidas las pistas generadas por plataforma de IA”. Apple define eso último como “cualquier cosa derivada principalmente de un servicio de IA generativa”.

Lo que no cambia es la segunda. Quien decide sigue siendo quien sube la música.

La cifra que Apple sí conoce

En abril, Oliver Schusser, vicepresidente de Música, Deportes, Apple TV y Beats en Apple, se sentó con Billboard y soltó dos números que ordenan todo este asunto.

Más de un tercio de lo que Apple Music recibe cada mes es música generada al cien por ciento por inteligencia artificial. Y esa música representa menos del 0,5% de las escuchas reales en el servicio.

Es un catálogo que se llena de algo que casi nadie oye. El problema no es de audiencia, es de inventario, y por eso el etiquetado importa menos como advertencia al oyente que como orden interno de una bodega desbordada.

”Nunca hemos hablado de esto”

En esa misma entrevista Schusser reveló algo que vuelve incómoda la política anunciada esta semana:

“Hemos desarrollado, y nunca hemos hablado de esto, tecnología interna que nos permitiría ver exactamente qué música nos están entregando, qué modelo de IA es y todo eso.”

Apple sabe detectarlo. Cuando le preguntaron por qué entonces deja la declaración en manos de sellos y distribuidoras en lugar de usar su propio sistema, Schusser contestó que todos los sellos del mundo están entregando IA aunque ni ellos mismos lo sepan, y que les corresponde asumir esa responsabilidad.

Se puede defender esa postura. Un sistema de detección que se equivoque acusa a un músico humano de no serlo, y ese error es caro y difícil de reparar. Delegar traslada el riesgo legal y reputacional a quien firma el contrato de distribución.

Pero deja una etiqueta cuya fiabilidad depende de que la industria se autodenuncie, sostenida por una herramienta de verificación que Apple tiene y no usa.

Una etiqueta donde la industria propuso dos

Hay un detalle más, y es el que probablemente frustre a los músicos. En julio, una coalición de la industria discográfica propuso un esquema de dos niveles: “AI-generated” para lo compuesto o cantado por una máquina, y “AI-assisted” para las piezas donde la IA aportó algo pero la voz y los instrumentos siguen siendo humanos.

Apple aplana esa distinción. Una sola etiqueta para todo lo que supere el umbral de “porción material”.

Así, un tema generado entero con un prompt y otro donde un productor usó IA para limpiar una toma pueden terminar con el mismo sello. Para el oyente que quería saber qué está escuchando, esa etiqueta informa bastante menos de lo que parece.

Tidal y Deezer ya venían experimentando con etiquetas antes que Apple. Lo de esta semana es una compañía grande normalizando una práctica que ya existía y que la industria llevaba meses pidiendo, no una compañía adelantándose a nadie.

Queda pendiente la pregunta que el correo no responde. Si Apple ya construyó la herramienta para saber la verdad, ¿por qué prefiere preguntarla?

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