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Análisis Accesorios

iFixit destripa las falsificaciones de AirPods y Apple Watch: sensores pintados y un bloque de metal por dentro

iFixit compró clones de Apple Watch Ultra 3, AirPods Max 2 y AirPods Pro 3 en Shenzhen y los abrió. Por fuera engañan; por dentro son otra cosa.

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Sección transversal de unos auriculares premium que revela un cilindro de metal y cables mal soldados en su interior.

iFixit fue a Huaqiangbei, el distrito de Shenzhen que es el mercado mundial de repuestos electrónicos, y compró clones de tres productos Apple recientes: Apple Watch Ultra 3, AirPods Max 2 y AirPods Pro 3. Luego hizo lo que mejor sabe hacer: los abrió. El resultado es un retrato fascinante de hasta dónde llega —y dónde se rinde— una falsificación moderna.

El Apple Watch Ultra 3 falso es el más burdo. Tocar cualquier app solo activaba el modo nocturno (ese tinte rojo), el Taptic Engine se sentía distinto y, el detalle más revelador, casi todos los sensores —salvo el de ritmo cardíaco— estaban pintados sobre la carcasa plástica trasera en lugar de ser componentes reales. Dentro, una batería de apenas 260 mAh, menos de la mitad de la real, colgando de cables soldados a mano.

Los AirPods Max 2 falsos suben el nivel del engaño donde más se nota: el software. Copiaban la animación de emparejamiento nativa y hasta la detección de oído. Pero la carcasa era plástica en vez de aluminio, faltaban la cancelación de ruido y el modo ambiente, y por dentro escondían cilindros de metal cuyo único propósito era darle a los audífonos el peso del producto real. La sensación de calidad, comprada con lastre.

Los AirPods Pro 3 falsos son los más inquietantes: “casi imposibles de distinguir”, según iFixit, salvo por una costura. El truco se cae al abrirlos. La punta de silicona estaba pegada —al quitarla, desconecta los cables internos—, no tenían micrófonos MEMS ni sensor de ritmo, y usaban cobre soldado en vez de cables flex. Por dentro, dice iFixit, están construidos como los AirPods de primera generación, con “drivers de aspecto barato y una construcción muy básica”.

La lección no es solo anecdótica, y en Latinoamérica importa: la falsificación ya no se delata sola por la caja o la tipografía. Imita el peso, clona los popups del sistema y aprende a parecerse. La diferencia real sigue estando donde no se ve —en los sensores, los micrófonos, la batería— y por eso comprar en canales oficiales o autorizados dejó de ser un consejo para coleccionistas y pasó a ser la única garantía verdadera.

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