Apple pide 10 millones de iPhone plegables: la apuesta más cara de su historia
Nikkei Asia reporta que Apple subió el pedido de su iPhone plegable de 7-8 a 10 millones de unidades, justo cuando sube precios por la escasez de memoria.
Apple le pidió a sus proveedores prepararse para fabricar unos 10 millones de iPhone plegables este año, frente al pronóstico de 7-8 millones que circulaba hace apenas unos meses. Lo reporta Nikkei Asia, citando fuentes de la cadena de suministro, como parte de un plan más amplio: al menos cinco modelos nuevos de iPhone entre la segunda mitad de 2026 y la primera de 2027, pensados para ganar cuota de mercado justo cuando la industria entera pelea por memoria escasa.
Ya cubrimos los rumores previos del plegable: esto es lo nuevo. El salto de 7-8 a 10 millones no es un ajuste menor, es cerca de 30% más producción para el producto más caro que Apple haya vendido.
Y ahí está la tensión que hace interesante el reporte. La misma Apple que hace unas semanas subió precios de Mac e iPad porque los fabricantes de memoria no dan abasto, está pidiendo más unidades de su dispositivo más caro, no menos. Si el problema fuera solo de componentes, la lógica obvia sería recortar el modelo más difícil de fabricar y proteger el volumen del iPhone estándar. Apple hizo lo contrario.
Lo que dice ese pedido
Según MacRumors, los problemas de manufactura de la bisagra (el cuello de botella clásico de cualquier plegable) “parecen haberse resuelto”. Pero la corrida de producción grande no arrancaría hasta cerca de fin de año, lo que sugiere que en el lanzamiento, esperado junto al iPhone 18 Pro en septiembre, la disponibilidad será limitada al inicio. No es la primera vez que las cifras de este proyecto oscilan: AppleInsider recuerda que otras fuentes han mencionado hasta 11 millones, y reportes anteriores del ciclo llegaron a moverse entre 3 y 10 millones. Que Nikkei Asia, con historial sólido en este tipo de reportes de supply chain, fije ahora un número más alto y más firme es la señal real: Apple sabe algo hoy que no sabía hace unos meses.
Ese algo probablemente tiene nombre: el precio. IDC proyecta que el iPhone plegable se venderá alrededor de $2,500, con las versiones de mayor almacenamiento llegando a $3,000, lo que lo haría el iPhone más caro jamás puesto a la venta. Es una proyección de una firma de análisis, no un precio confirmado por Apple, y conviene tratarla como tal. Aparte, y sin mezclar esa cifra con la anterior, Counterpoint Research calcula que el precio promedio de todo el mercado de plegables subirá 18% este año hasta $1,485, impulsado en parte por la llegada de Apple al segmento premium. Son dos firmas, dos métricas, dos números que no deberían fundirse en uno solo aunque compartan artículo.
Tampoco hay nombre confirmado para el producto: la prensa lo llama indistintamente “iPhone Fold” o “iPhone Ultra”; aquí lo trato como iPhone plegable hasta que Apple diga lo contrario.
Por qué Apple se arriesga así
El Galaxy Fold original de Samsung salió en 2019 a $2,000 y vendió entre 400,000 y 500,000 unidades en su primer año, muy por debajo de lo que Samsung anticipó. Apple apunta a 10 millones a un precio todavía mayor, veinte veces ese volumen inicial. No es una prueba de mercado tímida, es una apuesta directa por el segundo lugar del segmento. Counterpoint calcula que el iPhone plegable capturará 29% de los pedidos de pantallas plegables en 2026, detrás de Samsung (31%) pero por delante de Huawei (24%), en un mercado que crecería 24% interanual.
“Los modelos plegables horizontales hacia adentro pasaron de ser un formato secundario a ser el estándar”, dijo Enze Qi, analista senior de Counterpoint Research, a BigGo Finance. Léase así: Apple no está entrando a validar si los plegables funcionan. Entra porque ya está decidido que funcionan, y la pregunta que queda es quién se queda con el margen alto del segmento.
Ahí está la lectura completa. La escasez de memoria le pega a toda la línea, por eso suben los precios de Mac e iPad. Pero en el producto donde Apple decide cuánto arriesgar, decidió arriesgar más, no menos. Esa es la diferencia entre una empresa que administra una crisis y una que, en medio de ella, sigue apostando por dónde cree que va el mercado en tres años.
