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El aviso de privacidad de Apple lo terminó rediseñando un regulador alemán

El Bundeskartellamt cerró cuatro años de investigación: Apple debe rehacer el aviso de App Tracking Transparency en Alemania. Sin multa, con reloj de siete años.

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Un compás y una regla técnica redibujando el contorno de una ventana de consentimiento, sobre un fondo tipo plano arquitectónico

App Tracking Transparency es, probablemente, el aviso de privacidad más citado que ha hecho Apple: esa ventana que le pregunta a cada app si puede rastrearte entre otras apps y sitios web. Apple lo vendió como un gesto de principios. El Bundeskartellamt, la autoridad antimonopolio alemana, acaba de cerrar cuatro años de investigación concluyendo que el diseño de ese aviso no era neutral: favorecía, en los hechos, que el usuario le dijera que sí a Apple y que no a todos los demás.

La decisión, con comunicado oficial del regulador, obliga a Apple a rehacer ocho elementos del aviso: quitar el símbolo de advertencia y la palabra “rastreo” del mensaje, cambiar su color distintivo de naranja a azul, pasarlo a pantalla completa con un orden y formato más alineados con el aviso de anuncios personalizados de Apple, renombrar los botones a algo más simétrico que “Permitir” contra “Pedir a la app que no rastree”, permitir texto enriquecido de hasta 4.000 caracteres para que el desarrollador explique el uso de sus datos, dejar que ese aviso se combine con la ventana de consentimiento que ya exige el RGPD europeo, permitir volver a preguntarle a un usuario que dijo que no, pero solo doce meses después, y simplificar la secuencia de ventanas sucesivas que hoy debe atravesar un desarrollador externo. Apple tiene cuatro meses para aplicarlo, y un fideicomisario independiente va a vigilar el cumplimiento durante siete años.

No hay multa. Es un acuerdo de compromisos, no una sanción, y ahí está la primera lectura importante: Alemania decidió que corregir el diseño valía más que castigarlo. Andreas Mundt, el presidente del Bundeskartellamt, lo dijo sin rodeos: “No es nuestro objetivo, en absoluto, ayudar a lograr los niveles más altos posibles de consentimiento a la publicidad personalizada. Queremos asegurarnos de que los usuarios puedan tomar una decisión libre e informada”. Es una distinción fina pero real: el regulador no está del lado de los anunciantes ni del de Apple. Está del lado de que la pregunta se haga de forma pareja.

La segunda lectura tiene que ver con el alcance. La base legal de esta decisión es alemana (el artículo 19a de la ley de competencia de Alemania, la misma bajo la cual un tribunal federal alemán confirmó en marzo de 2025 que Apple tiene “importancia primordial para la competencia” en múltiples mercados) combinada con el artículo 102 del tratado de la Unión Europea sobre abuso de posición dominante. No es una orden de Bruselas ni de la Comisión Europea: es Alemania actuando sola, con una herramienta que combina su propia ley y una norma europea que cualquier país puede invocar. El propio comunicado del regulador anticipa que esto “puede afectar también el diseño futuro” del sistema en otros países de la Unión Europea, y Apple mismo ya avisó que aplicará los mismos ocho cambios en “casi todos” los países del bloque, según reportaron tanto Reuters como el medio alemán ComputerBase. Le sale más barato tener un solo diseño que mantener una excepción alemana.

Las asociaciones alemanas de publicidad, mientras tanto, dicen que el arreglo no basta y que preferían una prohibición completa del diseño actual. Puede que tengan razón en el fondo y no en la forma: un aviso más simétrico sigue siendo un aviso que Apple diseña, y el diseño de una pregunta (el orden de los botones, el color, la palabra elegida) siempre inclina la respuesta hacia algún lado. Lo que cambió esta semana no es que Apple dejó de tener esa ventaja. Es que, por primera vez, alguien afuera de Cupertino le puso límites a cuánto puede usarla.

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