Apple dice robo. OpenAI dice desorden de Apple
Apple presentó evidencia forense del MacBook de un exingeniero. OpenAI respondió que el problema son las prácticas internas de Apple, y eso cambia el pleito.
El 31 de agosto, Apple presentó ante un tribunal federal de California lo que su equipo legal describió como evidencia impactante contra OpenAI. Ese mismo día, OpenAI respondió con un escrito que no discute mucho de lo encontrado y en cambio pregunta otra cosa: quién dejó la puerta abierta.
Esa segunda pregunta puede decidir el caso.
Lo que Apple dice haber encontrado
El expediente es Apple Inc. contra Chang Liu, Tang Yew Tan, OpenAI e IO Products, caso 5:26-cv-07078 en el Distrito Norte de California, ante el juez Edward J. Davila. La demanda es del 10 de julio, y en julio Apple ya había enviado unas cuarenta cartas de preservación de pruebas a exempleados suyos que hoy trabajan en OpenAI.
El escrito del 31 de agosto apoya una petición de descubrimiento acelerado y se basa en el análisis forense de un MacBook de Chang Liu, ingeniero eléctrico que estuvo ocho años en Apple. Apple alega que Liu usó un circuito convertidor de potencia de Apple ya trabajando en OpenAI, y que recurrió a agentes de IA para aprender a correr simulaciones con él.
Apple sostiene que cuando información confidencial entra en un agente o modelo que “aprende” de ella, ese aprendizaje puede generar usos “irreversibles y de propagación continua”. Es un daño, dice, que como mínimo resulta difícil de deshacer, y por eso pide prisa.
El escrito añade una segunda razón para correr. Según Apple, después de enterarse de la investigación en junio, Liu y otra persona hablaron de “restaurar” y luego “empezar a usar” equipos de Apple que aún tenían en su poder. Apple lo interpreta como la intención de borrar registros, metadatos y logs, el tipo de rastro que un peritaje necesita. La audiencia está fijada para el 1 de octubre.
La respuesta que cambia la pregunta
OpenAI presentó su propio escrito ante el mismo tribunal. Recogido por Reuters, dice que los empleados “pueden dejar una compañía como Apple, que ha tenido dificultades para adoptar la IA, e irse a una startup emocionante que construye productos innovadores”. Y sigue: “A Apple pueden no gustarle esas decisiones. Pero no puede afirmar que sean ilegales, y no puede usar sus propios procedimientos descuidados para culpar a otros de su propio lío”.
Los procedimientos que señala son tres, y son reconocibles para cualquiera que haya trabajado en una empresa grande: Apple anima a sus empleados a usar cuentas personales de iCloud para acceder a documentos de la compañía; a quienes salen no les da tiempo suficiente para devolver equipos, transferir archivos y entregar responsabilidades; y sus exempleados siguen recibiendo consultas de sus antiguos compañeros, que los obligan a volver a mirar información interna.
Por qué eso puede importar más que la evidencia
En la ley estadounidense de secretos comerciales, algo solo cuenta como secreto si su dueño tomó medidas razonables para mantenerlo así. La ley lo exige como condición para que el secreto exista.
Si OpenAI logra convencer al tribunal de que Apple no tomó esas medidas, puede ganar aunque se demuestre que la información se usó. El pleito pasa a ser sobre cómo Apple guarda lo suyo, con su propia documentación interna como prueba.
Nada de esto está probado. Son alegaciones de dos partes que aún no han pasado por juicio, y las dos tienen incentivos para exagerar. Pero conviene notar el terreno donde se está peleando: Apple llegó con un peritaje y salió teniendo que defender su higiene de oficina.
