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Jon Prosser responde a Apple: "yo no fui, fue mi cómplice"

Un año después de la demanda por robo de secretos de iOS 26, Prosser presenta su defensa y carga la responsabilidad sobre Michael Ramacciotti.

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Jon Prosser responde a Apple: "yo no fui, fue mi cómplice"

Un año después de que Apple lo demandara por filtrar detalles de iOS 26, Jon Prosser respondió. Su defensa, presentada el 2 de julio ante el Tribunal de Distrito del Norte de California, se resume en una frase: yo no armé el plan, mi conocido Michael Ramacciotti sí.

El origen del caso se remonta a abril de 2025, cuando un informante anónimo alertó a Apple de que alguien había accedido al iPhone de desarrollo de Ethan Lipnik, entonces ingeniero de software de la compañía. Apple demandó a Prosser y a Ramacciotti en julio de ese año, alegando que coordinaron para entrar a ese teléfono y extraer detalles de “iOS 19” —el sistema que terminaría llamándose iOS 26, con su rediseño Liquid Glass— meses antes de que Apple lo anunciara en WWDC 2025. Lipnik fue despedido.

Lo que siguió fue un año de silencio judicial. Prosser ni siquiera contestó la demanda a tiempo: en octubre de 2025 la corte falló en su contra por incumplimiento, y no contrató abogado hasta abril de 2026. Apple, que tenía ese fallo a su favor, pidió levantarlo en junio, no por generosidad, sino porque, según su propio escrito conjunto, era “la forma más eficiente de avanzar el caso sin más demora”. Quería una respuesta real de Prosser, no una victoria técnica reversible en apelación.

Esa respuesta llegó la semana pasada. Prosser admite haber participado en una videollamada de FaceTime donde Ramacciotti le mostró funciones de “iOS 19” corriendo en el teléfono de Lipnik, y admite haber compartido parte de los ingresos publicitarios del video con Ramacciotti después de publicarlo. Pero niega que hubiera conspiración, niega que lo visto fueran secretos comerciales, y niega haber sabido que el teléfono era de Lipnik. Su abogado lo pone así: Ramacciotti “es completamente responsable de la divulgación de los supuestos secretos comerciales de Apple, si los hay”.

Es un giro conveniente. Mientras Prosser arrastraba los pies durante meses, Ramacciotti cooperaba con la corte: entregó dispositivos para revisión forense, aceptó ampliar sus respuestas, se ofreció a una segunda deposición. Ahora, en el documento que por fin presentó, Prosser usa esa cooperación en su contra. Quien no aparece en ninguna narrativa de defensa es Lipnik. El ingeniero ya perdió su trabajo por esto; nadie está litigando para devolvérselo. Esa es la parte de la cultura del filtrado que rara vez se cuenta: los YouTubers negocian responsabilidades en corte, pero el empleado que prestó —a sabiendas o no— el teléfono ya pagó el precio real.

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